martes, 26 de julio de 2011

El estrés en el embarazo produce bebés ansiosos






BBC SALUD   
MARTES, 26 DE JULIO DE 2011
El estrés de una madre durante el embarazo puede programar genéticamente al bebé que se está desarrollando a ser más susceptible a la ansiedad y los problemas de conducta más tarde en su vida.
Una investigación llevada a cabo en Alemania encontró que un alto nivel de estrés provoca cambios biológicos en el receptor encargado de las hormonas del estrés en el feto.
Y esto puede provocar que el niño sea menos capaz de manejar el estrés más tarde en su vida.
Estudios en el pasado ya han demostrado que el estrés puede "contagiarse" de la madre a sus hijos. Pero esta investigación muestra por primera vez que la asociación no sólo es ambiental sino también biológica.
Según los investigadores de la Universidad de Konstanz, el estrés puede pasar de la madre al feto en el útero y tener un efecto que puede durar toda la vida.
Los expertos subrayan, sin embargo, que este hallazgo -publicado en la revista Translational Psychiatry (Psiquiatría Traslacional)- se basó en una muestra pequeña de 25 mujeres y sus bebés, a los que se siguió durante 19 años.
Además, dicen, las mujeres que participaron en la investigación se vieron sometidas a circunstancias de un alto nivel de estrés, como por ejemplo violencia doméstica.
Pero aún así, señalan, los resultados son importantes porque demuestran la importancia de la salud física y mental durante el embarazo y su impacto más tarde en la vida del niño.
Ambiente: clave
Tal como señalan los doctores Helen Gunter y Thomas Elbert, quienes llevaron a cabo el estudio, el primer ambiente de desarrollo del bebé, el útero, es clave.
Las madres que participaron en la investigación habían vivido durante su embarazo con la amenaza constante de violencia de su esposo o pareja.
"El embarazo es un período particularmente sensible al desafiante ambiente psicosocial materno, mucho más que después de que nace el bebé"
Dr. Carmine Parente

Cuando posteriormente los científicos estudiaron a los hijos de esas mujeres, cuando tenían entre 10 y 19 años, encontraron cambios en un gen, el del receptor de glucocorticoides (GR), que es esencial en la respuesta del individuo ante el estrés.
El GR ayuda a regular la respuesta hormonal del organismo ante el estrés. Es decir, puede hacer a un individuo más consciente del estrés para poder reaccionar a éste más rápido tanto mental como hormonalmente.
Los adolescentes de madres que vivieron un embarazo normal y relajado no mostraban esos cambios.
Este tipo de alteraciones genéticas, dicen los investigadores, ocurren principalmente cuando el bebé se está desarrollando en el útero.
Los investigadores también llevaron a cabo entrevistas detalladas con los adolescentes hijos de las madres estudiadas.
Encontraron que eran por lo general más impulsivos y tenían más problemas para controlar sus emociones que los adolescentes  de madres sin estrés.
"Parecería como si el feto recibiera señales de su madre que le indican que va a nacer en un mundo peligroso. Los adolescentes de estas madres eran los más impulsivos", explica el profesor Elbert.
"También mostraron un umbral más bajo ante el estrés y parecen ser más susceptibles a éste", agrega.
Los científicos planean ahora llevar a cabo estudios más amplios con un número mayor de madres y sus hijos para confirmar estos resultados.
Según señala Carmine Pariante, experto en psicología del estrés del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, "esta investigación confirma que los primeros años en los que se sienta el cimiento de la vida comienzan nueve meses antes del nacimiento".
"El embarazo es un período particularmente sensible al desafiante ambiente psicosocial materno, mucho más que después de que nace el bebé".
"Tal como tanto nosotros como otros investigadores hemos estado abogando, combatir el estrés y la depresión materna durante el embarazo es una estrategia clínica y socialmente importante", afirma el experto.











domingo, 24 de julio de 2011

La impotancia de las colaciones


Las colaciones, llamadas también lunch o refrigerio, son aquellos alimentos  que consumimos entre desayuno-comida y entre comida–cena. Son necesarias dentro de nuestra dieta pues nos ayudan a recargar energía sin llegar a excedernos.

Es importante procurar que entre cada comida no se exceda un límite de 4  a 5 horas de ayuno, ya que se disminuyen los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Además, hacer varias comidas al día ayuda a tener un peso saludable.
Te recomendamos planear tus colaciones, así podrás tener siempre opciones saludables entre comidas.
Tips para colaciones saludables:
  • Una fruta como manzana, uvas, pera, entre otras.
  • Zanahorias, pepinos o jícamas con sal y limón
  • Nutritas o Sunchips
  • Barras de cereal como Stila o 100% Natural de Quaker
  • Galletas de avena como Gran Cereal, Galletas de Avena Quaker
  • Habaneras Integrales o Galletas Marías

miércoles, 20 de julio de 2011

Las células madre de cáncer reclutan células madre normales para nutrir al cáncer de ovario

 Los investigadores encuentran, asimismo, una proteína que bloquea este efecto y sugiere una posible terapia Los investigadores del Centro Integral del Cáncer, en la Universidad de Michigan, han descubierto que un tipo de célula madre normales nutre el cáncer de ovario estimulando el crecimiento de las células madre de cáncer.

Las células madre de cáncer son un pequeño número de células en el tumor que impulsa su crecimiento y propagación. Los tratamientos tradicionales para el cáncer no matan esas células y por eso que que muchos tratamientos del cáncer a menudo fallan.

En un estudio que publica en Internet la revista Journal of Clinical Investigation los investigadores observaron el tejido de ovario en las células madre mesenquimales, que son células normales que se encuentran en todo el cuerpo. Estas células pueden formar diferentes células especializadas como las de grasa, hueso o cartílago.

Se sabe que las células madre mesenquimales ayudan en la curación de heridas, por lo cual muchos científicos conjeturan que ellas podrían ayudar en el combate del cáncer. En este estudio, los investigadores observaron que las células madre mesenquimales en los tumores de ovario son diferentes de las células madre mesenquimales en los ovarios sanos. Y, de hecho, las células madre mesenquimales en los tumores de ovario nutren el cáncer.

“El cáncer es muy hábil para lograr que las células madre mesenquimales hagan lo que el cáncer quiere. El cáncer toma a las células como rehenes y las usa para promover el crecimiento del cáncer”, dijo el autor del estudio Ronald Buckanovich, profesor asistente de medicina interna y de obstetricia y ginecología en la Escuela de Medicina de la UM.

Los investigadores usaron modelos con ratones y muestras de tejido humano tanto de ovarios normales como de ovarios con cáncer, para observar qué ocurría con las células madre mesenquimales. Asimismo notaron que las células madre mesenquimales asociadas con el cáncer aumentaban el tamaño del tumor principalmente porque incrementaban el número de células madre de cáncer.

 Al mismo tiempo los investigadores vieron que un tipo de proteína, llamada BMP2, prevalecía en las células madre mesenquimales asociadas con el cáncer. La BMP2 es una proteína reguladora maestra. Los investigadores encontraron más de tres veces la cantidad de BMP en las células madre mesenquimales asociadas con el cáncer que en las normales. Cuando se añadió BMP a las células del cáncer el resultado fue un incremento en las células madre de cáncer.

Los invetigadores luego usaron un inhibidor conocido de la BMP, llamado Noggin y encontraron que el Noggin impide que las células madre mesenquimales pongan en marcha este crecimiento de las células madre de cáncer.

“Es posible que los humanos no toleren las dosis altas de Noggin”, dijo Buckanovich. “Nuestro paso siguiente es ver cómo podemos enviar el Noggin directamente al nicho vascular donde viven las células madre mesenquimales y las células madre de cáncer. Esto nos permitiría hacer un uso más seguro y potente del Noggin como tratamiento potencial para el cáncer de ovario”.

Esta investigación debe continuar en el laboratorio antes de que se pase a las pruebas clínicas. Mientras tanto el Centro Integral del Cáncer de la UM espera iniciar dos nuevas pruebas clínicas dentro del próximo año para experimentar con otras terapias que apuntan el ataque a las células madre de cáncer de ovario.